Anclados en el pasado

El pasado es para aprender, no para vivir. Vivir en el pasado no es vivir. En ocasiones nosotros como personas nos aferramos de manera consciente o inconscientemente a ciertos patrones de comportamiento, ciertos estilos de vida, etc.
Muchos de ellos se encuentran arraigados en el pasado de la persona, los cuales al traerlos al presente le causan problemas en su día a día, en una relación de pareja, en una relación de trabajo, etc.
Es importante aprender de las experiencias del pasado, pero también hay que vivir en el presente y mirar hacia el futuro.
Algunos de los versículos donde la Biblia hace referencia a no vivir en el pasado son:
“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”—Filipenses 3:13–14 (NVI)
Las cargas del pasado son un ancla que impiden el crecimiento espiritual. Estas cargas pueden aflorar principalmente durante las relaciones, ya sean de tipo profesionales, sociales y principalmente amorosas.
En el Antigüo Testamento, Dios a través del profeta Isaías advertía a su pueblo que se olvidaran de las cosas que ya habían sucedido y que no siguieran viviendo en el pasado, más bien se enfocaran en su presente para ser testigos de cómo Dios haría cosas nuevas frente a sus ojos.
“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto y ríos en lugares desolados”—Isaías 43:18–19 (NVI)
Debemos dejar atrás las cosas pasadas, incluyendo los errores y fracasos que hayamos cometido tanto en una relación de pareja o en un trabajo. Más bien debemos enfocarnos en el presente y en las promesas futuras que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros.
“Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti”—Proverbios 4:25 (NVI)
Aprendamos del pasado y vivamos confiados en el presente caminando de la mano de Dios, que como dijo a través del profeta Jeremías:
“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes — afirma el Señor — , planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”—Jeremías 29:11 (NVI)
Siempre adelante como nos manda Dios, nunca hacia atrás.