El scroll te está distrayendo de la Palabra

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Vivimos en la era de la distracción, la era del scroll interminable. Despertamos y lo primero que vemos es la pantalla del celular. Desayunamos desplazando noticias, memes, reels, videos, notificaciones… y cuando nos damos cuenta, el día se nos fue mirando una ventana luminosa mientras la vida real y la voz de Dios a través de su palabra esperan en silencio.
La Palabra nos confronta:
“Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. — Efesios 5:15-16 (LBLA)
Cada segundo de scroll sin propósito es como un ladrón silencioso. Roba nuestra atención, nuestra intimidad con Dios y, muchas veces, nuestra paz.
Jesús dijo:
“Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. — Mateo 6:33 (LBLA)
Pero, ¿qué buscamos primero? ¿El rostro de Dios o la última publicación?
Este tiempo que pasas ante la pantalla de tu celular no es neutral: moldea tu mente, tus emociones y te adormece espiritualmente.
La Escritura dice:
“Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida” — Proverbios 4:23 (NTV)
“Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida”. — Proverbios 4:23 (TLA)
Hoy, más que nunca, necesitamos velar por nuestro corazón y nuestra mente. El scroll interminable nunca te va a satisfacer, solo producirá más hambre en ti de encontrar algún contenido que te llene por unos instantes.
La Palabra de Dios sí sacia, sí transforma, sí da vida.
Así que pregúntate: ¿A quién le entregas tus horas? ¿A quién le entregas tus ojos? ¿Qué alimento espiritual consumes cada día?
Cierra un rato la pantalla de tu celular. Abre tu Biblia. Ora. Mira a tu familia a los ojos. Disfruta la creación de Dios sin filtros. Deja de desplazar tu vida. Llénate de la vida que solo Cristo da.