Dios Tiene el Control: Una Nueva Etapa en Confianza

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Para nadie es fácil quedarse sin empleo, y mucho menos cuando ya se tienen más de 45 años.
El enemigo aprovecha esos momentos de vulnerabilidad para plantar pensamientos en la mente: “Ya no tienes las habilidades que requiere el puesto”, “ya no eres competente para liderar a otros”, o incluso “fue una confabulación para que te despidieran”.
Sin embargo, al mirar atrás, reconozco que Dios fue bueno conmigo durante todos los años que trabajé.
En los últimos meses, sin saberlo, Él me fue preparando para mi salida de aquella institución.
De hecho, el último día laboral tuve un fuerte sentir de parte de Dios. Esa mañana le compartí a mi esposa lo que percibía que debía hacer o aceptar (la liquidación), en caso de que me llamaran del departamento de Recursos Humanos. Y así fue.
Antes de acudir a Recursos Humanos, me detuve un momento en mi oficina para agradecer a Dios por haberme sostenido en ese lugar todos esos años.
Con lágrimas y gratitud le dije:
“¡Hasta aquí me has ayudado, Señor!” (1 Samuel 7:12 LBLA)
Ese día comprendí que el Señor me sacó con honra de ese lugar, y que su propósito no había terminado conmigo.
Hoy puedo afirmar con certeza que “la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2 LBLA).
Lo que venga de ahora en adelante será conforme a su plan y propósito para mi vida.
Tengo más tiempo para buscarle, conocerle más profundamente, sumergirme en Su Palabra y disfrutar de momentos de intimidad con Él.
Sé que Dios tiene el control de todo, y confío en su promesa:
“Busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33 LBLA)
Aunque el futuro sea incierto, mi fe descansa en la verdad de que el Señor nunca abandona a los suyos:
“Porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé” (Hebreos 13:5 LBLA)
Hoy puedo decir con paz en el corazón:
Dios sigue obrando, y su fidelidad me sostiene en este nuevo comienzo.