Blog de Lud Matus

Las pruebas de la vida

Las pruebas de la vida

Como cristianos también tenemos tribulaciones en nuestra vida a nivel personal o familiar.

Los problemas surgen de manera imprevista en la mayoría de los casos. En otras ocasiones surgen problemas a futuro por alguna situación acontecida en el pasado a la cual no le prestamos atención en su momento.

En cualquiera de estas dos situaciones Dios tiene un propósito del porqué las permite.

Muchos de estos problemas desde luego nos estresan unos más que otros, minan nuestra paz y tranquilidad, pero como cristianos lo primero que debemos de recordar es lo que menciona en el Antiguo Testamento el Profeta Jeremías:

“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes — afirma el Señor — , planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”.—Jeremías 29:11 (NVI)

Si bien desconocemos el porqué nos suceden cosas o acontecimientos que perturban o alteran nuestras vidas, debemos confiar en que Dios solo quiere para sus hijos: bienestar y no calamidad.

Dios no tan solo ha prometido estar con nosotros en medio de las dificultades sino que también nos protegerá, incluso en los momentos más duros.

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”—Isaías 43:2 (RVR1960)

También Dios es nuestra fuerza en tiempos difíciles y está listo para brindarnos ayuda cuando más lo necesitamos.

“Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes”—Salmos 46:1–3 (NVI)

¿Ante un problema qué debemos hacer?

Pedir dirección al Espíritu Santo sobre cómo conducirnos o cómo actuar.

Clamar a Dios pidiendo su ayuda o intercesión:

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.—Jeremías 33:3 (RVR1960)

Dejar de preocuparnos en el problema manteniendo la fe de que Dios es más grande que nuestros problemas:

“Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?”, o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Los paganos andan tras todas estas cosas, pero su Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas”—Mateo 6:31–33 (NVI)

La fe que mostremos ante Dios respecto de lo que nos preocupa es de vital importancia ya que “en realidad sin fe es imposible agradar a Dios ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”—Hebreos 11:6 (NVI).

De una cosa estamos seguros. Cuando Dios nos pone una prueba en la vida, no es para que esa prueba nos destruya o perjudique. Sino más bien, cuando salgamos de ella lo haremos más fortalecidos en nuestra fe y en nuestro caminar con el Señor. Llegado ese momento recibirás sus bendiciones y promesas.

¡No te rindas!

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