Redes sociales: ¿Reflejas a Cristo o al mundo?

En un mundo hiperconectado, las redes sociales se han convertido en el púlpito diario de millones de personas.
Cada publicación, cada comentario y cada “me gusta” muestra algo de lo que hay en nuestro corazón.
Pero ¿qué revela de ti tu comportamiento en línea?
Jesús dijo:
“De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).
Hoy podríamos parafrasear:
“De la abundancia de lo que hay en tu corazón publicas en tu muro.”
Si nuestras palabras deben edificar a los demás (Efesios 4:29), ¿no deberían también hacerlo nuestras publicaciones?
Muchos usan las redes para alimentar su ego, propagar chismes, compararse o causar división. Pero Pablo advierte:
“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar”. — Romanos 12:2 (NTV)
¿Qué pasaría si cada cristiano viera su perfil de Facebook como una extensión de su testimonio?
¿Qué pasaría si antes de publicar algo, orara: “Señor, que lo que comparta hoy glorifique tu nombre”?
Las redes sociales no son malas en sí mismas; son un canal. La pregunta es: ¿qué estás transmitiendo? ¿Es luz o es tinieblas?
Hoy examina tu corazón y tus publicaciones. Que cada palabra, imagen y opinión que compartas sea filtrada por Filipenses 4:8 (LBLA):
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable[a], si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad”.
Usa tus redes para reflejar a Cristo, no para ocultarlo detrás de tus deseos.
Sé luz, incluso en Internet.